En México, es muy común observar gran cantidad de empresas formadas por miembros de una familia, si bien, la familia es la célula de la sociedad, la cual mantiene una estructura definida, donde cada miembro juega un rol distinto y cumple funciones determinadas, cuando esta es llevada al ámbito empresarial, se manifiestan diversos intereses que si no se manejan adecuadamente, pueden llevar a la empresa al fracaso.
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Por lo regular, los lazos familiares influyen de forma negativa en el funcionamiento de la empresa, frecuentemente se suelen confundir los nexos familiares con las relaciones institucionales de la empresa, lo cual llega a perjudicar a esta ultima con problemas que, de forma natural se dan en toda familia.
Las emociones son las principales causales de los conflictos internos, surgen en forma extremadamente negativa y pueden desencadenar actitudes de rivalidad, egoísmo, superioridad y ambición de poder, provocando con ello, un clima desfavorable para la organización.
Es importante distinguir que dentro de la empresa las decisiones no pueden basarse en el aspecto emocional de sus miembros, sino en sus necesidades técnicas, de ahí la importancia de separar una institución de otra, de esta manera, los accionistas familiares, que no reúnan los requisitos del puesto no deben trabajar en la empresa permitiendo así, su profesionalización y eventual institucionalización para que esta tenga vida propia y no dependa de decisiones emocionales familiares.
Otro de los conflictos más comunes que se presentan en las empresas familiares es la sucesión de directivos, aspecto que generalmente provoca una guerra total y traicionera para poder “escalar” al puesto vacante, llegándose al extremo de “meterle el pie” al compañero para que caiga y tener un competidor menos, para ocupar el puesto aunque esto produzca la desaparición futura de la empresa.
En México, el 80 porciento de las empresas: micros, medianas y grandes de capital mexicano son familiares. El 80 porciento de ellas fracasan en el salto a la segunda generación, por falta de planes claros y objetivos, y por contaminación familiar, sobre todo cuando los hijos de los fundadores quieren ocupar los puestos claves sin tener los conocimientos suficientes, así como las pugnas entre primos y parientes políticos, sobre todo aquellos que no tienen la capacidad de encontrar empleo en otra empresa no familiar.
Únicamente el 20 porciento de ellas, “brincan” con éxito a la segunda y tercera generación debido a la profesionalización e institucionalización de la empresa propiciada por la preparación profesional de los miembros de la familia que trabajan en la empresa.
Por ello, es importante considerar que en este tipo de empresas sólo deben trabajar aquellos miembros de la familia que tengan la capacidad de satisfacer el perfil del puesto requerido, y de superar a cualquier otro aspirante que no pertenezca a la familia. También es importante que en la empresa intervenga el menor numero de miembros familiares posibles, ya que, mientras más involucrados haya, mayores conflictos se pueden presentar causados por diferentes intereses.
En una empresa familiar, todos los miembros tienen derecho de participar de forma activa en las decisiones de la empresa, sin embargo, debe asignarse un líder “autentico” no impuesto por influencia familiar, que tenga la capacidad de dirigir a la empresa hacia resultados efectivos, de no elegirse de esta manera, existirá un desgaste inmediato de ese “seudo líder”; ya que los empleados, proveedores, clientes y terceros en general se dan cuenta si el líder es autentico para manejar una empresa o es por imposición sin que tenga los “talentos” necesarios para el puesto.
La globalización de la economía mundial, de la que México forma parte, exige que las empresas familiares y no familiares tengan que competir con empresas de “alto rendimiento”, dejando en el pasado el “paternalismo de estado” para subvencionar deficiencias estructurales en las empresas estatales o privadas y con ello simular una competencia global, que a corto plazo producirá la quiebra de las empresas que no sean “realmente competitivas”
La Coparmex, por su parte ha manifestado su interés por impulsar el crecimiento y la competitividad del sector empresarial, tomando en cuenta la situación por las que atraviesa la empresa familiar en nuestro país, el Centro Empresarial de Michoacán iniciará mañana el curso “Empresa Familiar” el cual será impartido por el Lic. Armando Manzano Alba y tendrá una duración de 12 horas.